18/11/2017
 
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Conductor de Sueños

Darwin Ramón Balladares 3A la edad de 33 años, con mochila en su espalda y vistiendo de camisa a cuadros y pantalón negro, entró Darwin Balladares al auditorio menor, donde las autoridades de UCC esperaban a los nuevos alumnos del Turno Sabatino. Su ingreso al lugar, se prestaba como nuevo estudiante de Administración de Empresas, y no como trabajador de esta universidad.


A la entrada del auditorio, se escuchaba; Hola Darwin! ¡Ponete las pilas! ¡Seguí adelante! ¡Felicidades Darwin! Palabras que hicieron que aquellos ojos en su rostro moreno, brillaran más que el sol en días de semana santa.


A partir de este 2017, los días sábados, Darwin dejará el volante de los vehículos de la universidad, para sentarse en un pupitre frente a un pizarrón y junto a sus compañeros, con cuaderno en mano tomar apuntes de las asignaturas en su carrera universitaria.


Con esta historia, apreciado lector viajemos hasta el año 2001, donde recién UCC hacía uso de su nuevo edificio. Con 16 años menos de vida y una tierna juventud, Darwin Balladares solo necesitaba un empleo para hacer frente a la responsabilidad de padre que llegaba a su vida.


“En 2001 un tío me dijo que en UCC estaban ofreciendo empleo, desde ese año hasta 2006 me desempeñé como jardinero, tiempo donde me gané el aprecio de muchos compañeros de trabajo, porque siempre me he caracterizado por ser una persona humilde y tranquila”, dice Darwin, quien después de 2006, estuvo ausente por dos años y medio, fortuna que tuvo al regresar y encontrar su mismo empleo.


“Cuando regresé como jardinero aprendí a conducir, no en un curso de manejo, sino, en los vehículos cuando debíamos trasladar la basura de la universidad. Tiempo después y con la ayuda de quienes me aprecian pude tramitar mi licencia para conducir”, recuerda.


Con un empleo y responsabilidades familiares, los estudios pasaron a un segundo plano en aquellos años, nos comenta nuestro entrevistado; “Pasé 15 años sin estudiar y mi jefe en Servicios Generales me decía “Negro estudia, negro estudia” pero lo dejaba en segundo plano. Pensé iba a ser imposible hacerlo porque creía todo lo había olvidado, además me iba a sentir incómodo con personas menores que yo”.


Al acercarse a los treinta años de edad, Balladares decidió inscribirse en el Instituto Nacional de Occidente (INO) en tercer año de secundaria. Cada domingo y además los sábados se trasladaba desde la comarca “La Leona” ubicada carretera León – Managua.


Los tiempos, las sensaciones y las ganas de superarse cambian según la edad, afirma el estudiante de la comarca La Leona, “regresar a la secundaria luego de 15 años, me hizo sentir mejor que cuando la inicie chavalo, me sentí más seguro y con el deseo de continuar mis estudios”.


¿Qué voy hacer después del bachillerato? Era la pregunta que rebotaba de un lado a otro en los pensamientos de nuestro compañero de labores, “Fijate Francisco pensé estudiar Derecho, también Ingeniería Industrial y Administración de Empresas, decidí la última por mayor interés, además de consejos de personas que me aprecian”.


Es momento de regresar al primer día de clases de Darwin Balladares y dejar atrás sus inicios en UCC porque el tiempo sigue incontenible su camino. Conozcan sus emociones en su primer día de clases, “Fue un recibimiento bonito al escuchar ¡Hola Darwin! ¡Ponete las pilas! ¡Seguí adelante! ¡Felicidades Darwin! eso me llenó de alegría”, dijo.


“Hace 15 años no pensé seguir estudiando, desde que soy conductor en UCC pensé en superarme, y no es que la jardinería sea un mal trabajo, al contrario el trabajo dignifica al hombre y yo trabajo en lo que me salga. He trabajado en albañilería, y hasta de fontanero cuando el de la universidad se enfermaba. También, si yo tengo un tiempo libre y me dicen Darwin, necesito me vayas a limpiar mi jardín, yo llego, porque jamás menosprecio cada trabajo”.


Antes de culminar la entrevista para este reportaje, preguntamos a Balladares sobre lo que piensa su familia por iniciar la universidad; “Todos me apoyan, me dicen que siga adelante, están felices por mí, solo mi compañera de vida que dice voy a cambiar con ella por estar en la universidad”. Así culminó esta conversación, para luego dirigirnos hacia el parqueo, en el lugar Darwin tomó el volante del microbús de la universidad para hacer la fotografía que acompaña este trabajo periodístico.

Por Francisco Torrez Tapia.

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