30/04/2017
 
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Convivencia Familiar versus Convivencia Familiar Extraordinaria

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Convivencia Familiar versus Convivencia Familiar Extraordinaria

Johanni Miranda | Opinión

* El autor es estudiante de Derecho. Miembro del equipo interdisciplinario de la investigación: “Crímenes contra periodistas y su impunidad en Nicaragua en el período 2000-2010” (UCC).

La Ley No. 473, Ley de Régimen Penitenciario y Ejecución de la Pena, establece el Sistema progresivo (Artículo 104), definido como la subdivisión de la condena en fases o regímenes (adaptación, laboral, semiabierto, abierto y convivencia familiar), atendiendo el delito, condena y antecedentes penitenciarios con los que se calcula una ruta progresiva e invariable del condenado para su reinserción a la vida social.

La Convivencia Familiar está definida como un período previo a la libertad definitiva de la persona condenada, cuyo objetivo es fortalecer las relaciones con su familia y prepararlo para reinsertarse a la sociedad, conviviendo a lo externo del centro penitenciario, ubicándose en él “a los ciudadanos que en general carezcan de antecedentes penales, siempre y cuando los delitos por los cuales hayan sido procesados y condenados no sean aquellos que por su naturaleza no aceptan fianza de ningún tipo.”(Arto. 60 Ley No. 473).

El Reglamento de la Ley, el cual establece el procedimiento para acceder a este régimen, señala que al mismo “se incorporan los privados de libertad que progresan del Régimen Abierto”. A pesar que este beneficio también es otorgado a un grupo especial de personas condenadas de acuerdo con políticas humanitarias, por su edad (mayores de 70 años) y calamidad de salud (quienes padezcan de enfermedades crónicas o en fase terminal) previa valoración del médico forense (Artículo 95 inciso 18 Ley No.473), no invalida el objetivo esencial del Sistema Progresivo, ya que “no altera la Ruta Progresiva” (Manual de Procedimiento de Reeducación Penal página RP-III -2).

El condenado inicia en régimen laboral y sucesivamente progresa a los regímenes semiabierto, abierto y concluye en la Convivencia Familiar, respetando la ruta invariable y el cumplimiento de los plazos en cada régimen.
La ley no distingue entre Convivencia Familiar ordinaria o extraordinaria, como sí lo hace su Reglamento (Decreto No. 16-2004), que establece que en donde no existan condiciones materiales y ambientales para las internas en período pre y post natal, se tramitará aún para delitos donde la Ley penal no admite fianza (hasta por seis meses) y para los otros delitos hasta dos años (Artículo 119), sin alterar la ruta progresiva de los regímenes; radicando allí su carácter extraordinario.

(Haciendo un recorrido por la legislación penitenciaria no encontramos más beneficios otorgados por la Convivencia Familiar Extraordinaria que el que se establece en el Arto119 del Reglamento).

El uso del beneficio de convivencia familiar causó muchas controversias en su aplicación a inicios del año 2008, cuando bajo su modalidad “extraordinaria” se utilizó para beneficiar al condenado William Hurtado, asesino del periodista Carlos José Guadamuz (http://www.elnuevodiario.com.ni/nacionales/10429), así como también para sacar de prisión a un narcotraficante colombiano por supuestos motivos humanitarios (http://www.elnuevodiario.com.ni/imprimir/9676).

En relación con el caso Guadamuz, si bien el artículo 39 de la Ley No. 473 señala que los condenados pueden acceder al régimen de Convivencia Familiar, también la ley establece sus requisitos, reafirmados en el artículo 60 (carecer de antecedentes penales y que el delito no sea aquel que por su naturaleza no acepta fianza de ningún tipo -asesinato es igual a delito grave que no acepta fianza-): la valoración médico-forense establecida en el artículo 120 de su Reglamento para los condenados con enfermedad crónica y la  no alteración de la Ruta Progresiva referida taxativamente en el Manual de Procedimiento.

Aun asumiendo como verdad la valoración médico-forense en relación con la supuesta enfermedad crónica sufrida por el asesino del periodista Guadamuz, al obviarse el artículo 60 de la Ley No. 473 y utilizar el inciso 18 del artículo 95 de la misma y los artículos119 y 120 de su Reglamento, debió al menos cumplirse la ruta progresiva invariable, con la cual estamos seguros que el reo Hurtado hubiera estado más de los cuatro años que pasó en prisión para poder obtener el beneficio penitenciario de la convivencia familiar “extraordinaria”.

Los regímenes también pueden ser regresivos. Ante la fusión y utilización de términos de diversos artículos de la ley para lograr un beneficio en el sistema progresivo carcelario, y ante la falta de respuestas satisfactorias al recurso contra la aplicación de dicho beneficio; no sería descabellado que la parte ofendida por el asesinato del periodista Carlos José Guadamuz solicitara la Interpretación Auténtica por el órgano legislativo de los artículos de la Ley utilizados para lograr dicho beneficio.
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