30/04/2017
 
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Se debilita la Niña
José A. Milan Pérez (*)

La variabilidad climática, que se refiere a los cambios anuales o estacionales del clima, de forma sostenida en el tiempo,  está mostrando picos muy altos (valores positivos y negativos altos, o lo que es lo mismo: constantes cambios de condiciones de el niño y la niña, cuyos efectos ya son conocidos). Aunque algunos autores han relacionado la intensidad de estos eventos con el Cambio Climático, todavía no existe una teoría científica que explique la relación entre ambos fenómenos.

Sin embargo el fenómeno de el niño y la niña está asociado a cierta fluctuación (hasta ahora natural) de la pauta mundial de presiones en la superficie intertropical y de la circulación en los Océanos Pacífico e Índico, de esta forma los vientos alisios habituales se debilitan y las contracorrientes ecuatoriales se intensifican, con lo que las aguas templadas de la superficie del océano fluyen desde la región de Indonesia hacia el este (costa de América desde Perú hasta Estados Unidos). Este fenómeno afecta considerablemente a las pautas de viento, de temperatura superficial del mar y de precipitación en el Pacífico Tropical. Sus efectos influyen en el clima de toda la región del Pacífico y de muchas otras partes del mundo.

Las constantes mediciones de la temperatura sobre el nivel del mar y la presión atmosférica en una región del  Océano Pacifico permiten determinar cuándo se presentan anomalías climáticas que indican la aparición de el niño o su fenómeno inverso; la niña. Por tanto su predicción hacia el futuro de estos fenómenos  es muy difícil y sólo se hace a través de modelos matemáticos que tratan de imitar el comportamiento de la atmosfera a partir de datos históricos.

En los últimos cuatro años estos fenómenos han sido particularmente dañinos para Nicaragua.  Desde el mes de Mayo del 2007 se inició una condición de Niña que trajo gran cantidad de precipitaciones, unido a una temporada ciclónica activa (apareció el Huracán Félix en el mes de Septiembre), unido a los efectos de la posición geográfica de Nicaragua en relación a lo que se conoce como zona de convergencia intertropical lo que facilita durante épocas lluviosas, la aparición de tormentas tropicales como la número 36 y 37 de ese año que causaron grandes inundaciones en el occidente del país. Los daños por exceso de precipitación de los eventos de ese año (calculados por la CEPAL) fueron de 440 millones de dólares y 193, 893 personas afectadas.

Posteriormente, en el 2008 hubo un descenso de las condiciones de la niña, hacia condiciones neutrales (o sea sin niño, ni la niña) hasta Mayo del 2009 cuando de forma muy rápida (entre Mayo y Julio de ese año) se estableció una condición de Niño muy severa, causando importantes sequias en los municipios que se encuentran en la zona seca (El Sauce, San Isidro, Darío, Terrabona, y otros). Esta sequía fue severa y  como respuesta se hizo un plan para abastecer de agua a potable a muchas comunidades que sufrieron escasez y se produjeron  daños importantes en las cosechas de esos municipios. Sin embargo en ese año creció la producción de granos y la ganadería a nivel nacional, lo que se explica por el hecho de que en  las llamadas regiones de clima seguro, la sequia no afectó. Esta enseñanza nos debe llevar a reflexionar como hacer un uso inteligente de los suelos según la variabilidad natural del clima.

Las condiciones de el niño en el 2009 permanecieron hasta Mayo del 2010, fecha en que de forma repentina se instala una condición de Niña severa, trayendo gran cantidad de precipitaciones al territorio nacional hasta finales de Septiembre. En ese año las lluvias fueron continuas desde Junio a Septiembre  y no hubo canícula en el pacifico, los daños fueron significativos en las cosechas y los niveles de los lagos se elevaron colocando en riesgo  cierta cantidad de población e infraestructuras lacustres. Sin embargo desde mediado de Octubre del 2010, disminuyeron significativamente las precipitaciones en el Pacífico y a finales de Noviembre se instalaron  bajas temperaturas ocasionadas por masas de aire frio que provenían del conteniente norteamericano propias de las condiciones de la Niña imperantes hasta la fecha. Esos vientos fríos y secos en el pacifico, unido a la escasez de lluvia desde mediado de Octubre del pasado año, han contribuido acelerar la perdida de humedad de los suelos, provocando daños importantes en la vegetación y escasez de agua en algunas zonas, lo que explica la susceptibilidad en muchas regiones para que se propaguen los incendios forestales.  

Como un elemento curioso, se puede citar que el pasado año, fue pronosticado por los expertos como uno de los más activos en materia de Huracanes tropicales y eso era de preocupar debido a la presencia también del fenómeno de la Niña, sin embargo por razones que todavía los humanos no sabemos explicarnos, casi todos los ciclones se alejaron de nuestro territorio debido a la gran barrera natural que encontraron antes de llegar al Mar Caribe, formada por los dos anticiclones (el del Atlántico que es permanente y el de Norteamérica que estuvo muy activo). Sólo nos amenazó un Huracán que se formó dentro del Mar Caribe y tuvo una trayectoria muy errática en los mares de la Región Autónoma del Atlántico  Norte.

La National Oceanic and Atmospheric Administration de los Estados Unidos  (NOAA por sus siglas en Ingles), ha anunciado que la Niña se debilitó por tercer mes consecutivo al reflejarse un aumento en la temperatura  de la subsuperficie del océano Pacífico Ecuatorial.

También la prestigiosa institución ha anunciado en su reporte del 7 de Abril  que casi todos los modelos matemáticos predicen un debilitamiento de La Niña en los próximos meses, y la mayoría de los modelos proyectan un retorno a condiciones neutrales (Sin Niño y tampoco Niña)  para mayo-junio-julio del 2011. Sin embargo,  la Agencia reconoce que existe una separación entre los  pronósticos de modelos individuales y la capacidad de los modelos a largo plazo.

Esto significa que es muy difícil predecir el comportamiento del tiempo hasta finales del 2011.

En este contexto pudieran presentarse dos escenarios.

El primero: que persistan las condiciones neutrales hasta finales de año, eso significa que pudiéramos tener un invierno normal, con un régimen de precipitaciones dentro de la norma histórica y con canícula.

El segundo: que a finales de junio o julio comencemos una transición paulatina hacia el fenómeno del Niño, disminuyendo las precipitaciones por debajo de la media histórica, para lo cual sería necesario prepararse de forma temprana.

Finalmente, la Agencia Francesa de Prensa anunció el 7 de Abril  que la temporada de huracanes en el Atlántico será en el 2011 más activa que lo normal con la posible formación de 16 tormentas tropicales, 9 de las cuales se convertirían en huracanes, y 5 de ellos con gran poder destructivo, según un pronóstico de especialistas difundido el miércoles.

La propia agencia afirma que la alta actividad ciclónica pronosticada este año se debe a la presencia del fenómeno climatológico conocido como “La Niña” en el Pacífico, que incide en una baja de la temperatura de las aguas en ese océano y una mayor temperatura en el Atlántico, además de condiciones atmosféricas globales, señala el estudio.

Siempre es importante tomar todas las medidas preventivas para disminuir los daños y  nuestro país se ha ido preparando a partir de las lecciones aprendidas.

Quizás puede ser prematuro este anuncio, tomando en consideración que la niña se está debilitando y tampoco conocemos cual será el comportamiento de los anticiclones del atlántico cuando se inicie la temporada ciclónica.

(*) El autor el Doctor en Ciencias y Director del Centro de Investigación y Transferencia Tecnológica en cambio climático. Universidad de Ciencias Comerciales
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