15/12/2017
 
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La Educación Pertinente de las Ciencias Económicas a Nivel de Pregrado
Según el diccionario de la lengua española Espasa-calpe S.A. Madrid 2005, Pertinencia es una oportunidad, adecuación y conveniencia de una cosa. En nuestro caso, entonces, debemos comprender la pertinencia de la educación de las ciencias económicas y administrativas, como la manera en que los procesos educativos en estas facultades, calzan o se adecuan o convienen a una realidad o entorno socioeconómico, que en nuestro caso presenta una tremenda complejidad, dialécticamente hablando, pues no se parece ni a la realidad de países desarrollados del este y el norte, ni a las realidades del empobrecido sur. De ahí se concluye que una educación exitosa, cualquier nivel que sea, pero en este caso, la educación superior en ciencias económicas y administrativas, debe ser necesariamente pertinente.

El objeto de mis reflexiones en este artículo, es solo invitar a la comunidad universitaria en esta área facultativa a que reflexionemos acerca de la pertinencia y quizás algunos se animen a iniciar procesos de investigación. Para tomar la decisión desde qué problemática investigar, acerca del grado de pertinencia en un centro de educación superior, dependerá precisamente de la madurez con que se ubique cada institución, en su quehacer educativo, de la manera como piensa la educación, cómo la proyecta, como la planifica en el largo, mediano y corto plazo.

Ahora bien, pienso que, el punto fuerte de esto es llevarlo a las aulas de los recintos, en donde entran a jugar un rol,  los alumnos, los docentes y las autoridades facultativas:

Los alumnos: Según mi experiencia, los alumnos llegan a las aulas universitarias por lo general con una actitud pasiva para aprender y tienen la expectativa, por ello, que el docente que les toque no sea alguien aburrido, que sea tranquilo y que sepa “explicarles”. Esta postura del alumno podríamos decir que es normal, en cuanto es así,  el esquema educativo que mentalmente le hemos inculcado desde la primaria hasta la secundaria. Además, el alumno cree que todo lo que aprenderá, está en los libros o folletos y que el deber del docente es facilitarle su comprensión en el aula de clase, explicándole bien. Es decir, el alumno y veremos que también el docente (aunque no en su generalidad), van predispuestos a no valorar la riqueza del entorno como medio de enseñanza y aprendizaje. En todo caso, algunos alumnos valoran “las salidas del aula de clase” como una manera de distraerse del encierro de la universidad.

Si un joven que estudia en las universidades privadas realmente aspira a ser un gran economista, administrador de empresas, financiero, etc. debe poner su barba en remojo, en vista que muchos de nuestros pupilos solo se preocupan por pasar. Y lo peor: pasar por lo que “aprendió en los libros”, solamente. Deben saber que lo útil de su formación y de su futura practica profesional, radica en qué tanto somos capaces de hacernos entender y de entender a las futuras empresas a donde vamos a ir y de qué tanto somos capaces también de hacernos entender y de entender a nuestro pueblo para después apoyarlos con ideas y propuestas de pequeños proyectos que le ayuden a salir de sus dificultades económicas. Se aprende de experiencias de la gente, y de nosotros mismos, se aprende de interactuar, se aprende de contacto con el medio. No digo que no leamos libros, pero al leerlos hagámoslo, iluminándonos con la realidad socioeconómica de la región, la zona, el territorio, el país. La excelencia académica o como dicen “el 100”, es ahí por donde anda, sino vean cuantos se gradúan hasta con honores de las universidades y no son socialmente útiles ¿Por qué? Pues porque entienden pero no comprenden la problemática cambiante del entorno.

Si en el aula no pasa eso, entonces jóvenes: demándenselo a sus docentes facilitadores. El llamado es a estudiar con el libro en la mano, pero también con la realidad económica-social en la mente y el espíritu para que nos aliente y nos alimente de más conocimiento. No digamos: ¡Que me importa lo que pasa afuera! Necesitamos saber lo que pasa en las empresas del campo y la ciudad, necesitamos saber lo que esta pasando con las políticas macroeconómicas que se están decidiendo o implementando en estos momentos, necesitamos saber como funciona esto y aquello y si puede dejar de funcionar así, de que otra forma podría funcionar, etc., etc.

Los docentes: Hay docentes que, por adquirir compromisos de servicios profesionales con diversas universidades, solamente nos esforzamos por cumplirles los programas, cumplir en lo que nos orientan, asistir puntualmente a clases, entregar el syllabus y las actas de calificaciones a tiempo a las autoridades de la facultad. Causa colateral directa de esto es la difícil situación económica por la que estamos atravesando los docentes horarios, que para paliar la situación, adquirimos demasiados compromisos de tiempo horario, mermando de esa manera, la calidad de nuestro trabajo. Es decir, los docentes “damos” la clase y en general la damos bien, pero olvidamos o a veces descuidamos, infinidad de estrategias que pueden contribuir a una educación en el área de las ciencias económicas y administrativas, más pertinente. Los docentes con deseos de hacer pertinente la educación de la cual somos parte, debemos esforzarnos por ser un facilitador para que sus pupilos no se conformen con lo fácil, no sean memorizadores de conceptos. Debemos encauzarlos, no a la búsqueda de respuestas en nosotros, sino a buscar más preguntas y a  renovar respuestas que se presentan como infalibles y que están en los libros ¿Por qué no?

Alguien decía por ahí que hoy, en un mundo como en el que vivimos, debemos educar para la incertidumbre y no para la certidumbre, porque estamos buscando respuestas y es probable que las preguntas ya hayan cambiado.

Los docentes debemos preparar a nuestros pupilos al debate: al debate sobre la realidad, claro esta, teniendo como referente la teoría económica. El primer debate en que tenemos que prepararlos es el debate en el aula entre el docente facilitador y los pupilos, siendo el docente humilde para escucharlos y saber rebatir y/o saber aceptar los aciertos, pero también señalar los desaciertos. El segundo debate en el que tenemos que preparar a los pupilos es el debate de ideas entre ellos mismos con los criterios dichos anteriormente. En este caso el docente se convierte en un mediador. El tercer debate al que podemos conducir a nuestros pupilos es al de escuchar lo que sobre problemática económica-social puede decirnos el pueblo que está en la comunidad, el barrio o el país y explicarles con sencillez que es lo que esta pasando, pues se supone que para eso estamos estudiando. Hay espacios por ejemplo, en la micro, pequeña y mediana empresa. Esto se logra cuando los estudiantes realizan investigaciones, precisamente ahí donde hay tanta rama, tanta riqueza. Por eso una educación pertinente en las áreas de ciencias económicas y administrativas debería ser considerar que las áreas de interés sean aquellas en donde mas se siente y se viva dicha problemática, yendo al terreno y extrayendo de ahí los temas de clase, los temas para futuros trabajos de investigación, seminarios de graduación o monografías, que produzcan frutos para el bienestar de nuestro pueblo: No se puede estar investigando si tal o cual rubro es rentable solo desde el punto de vista empresarial, hay que investigar aspectos relativos a la parte social y de sostenibilidad de la economía. Y por ultimo: Docentes, debemos preparar a nuestros estudiantes al debate, a la discusión con los profesionales especialistas que invitan las facultades, para que los escuchen y que también puedan ripostar argumentos, en que muchas veces se atrincheran y no aceptan contraargumentos, porque se los dice un estudiante. El estudiante por eso debe estudiar no superficialmente, sino a fondo con unas ganas de verdad de llegar a ser alguien en la vida no para sí solamente, sino y principalmente alguien útil socialmente.

Docentes facilitadores y alumnos pupilos no debemos pensar que los estudios de pregrado son para aprender un poquito, posgrado para aprender un poquito más, maestría para saber mucho más y doctorado para saberlo todo. Nada de eso, la pertinencia de la educación superior de pregrado, particularmente en las áreas de las ciencias económicas y administrativas, demanda de alumnos, docentes y autoridades, dar mas allá de lo que exige el grado académico y ese dar más significa asociar la educación que recibimos o socializamos, con la rica y particular realidad socioeconómica que nos rodea. La discusión, el debate, la investigación son las vías a través de las cuales podemos sacar frutos en beneficio de la sociedad en su conjunto ahora que vivimos tiempos de crisis. Las ciencias económicas no dan ni darán formulas mágicas para resolver nuestros asuntos económicos, en cuanto a disponibilidad y uso de recursos, ahorro, inversión, etc. Una economía puede levantarse solo desde los cimientos de una dinámica de esfuerzo colectivo y ese esfuerzo colectivo implica dialogo, comunicación, tolerancia, saber ceder, es decir negociar.

Algunos son los centros de educación superior, que encaminan esfuerzos en mejorar la pertinencia de la educación que ofrecen en sus recintos, sin embargo falta mucho por recorrer. Una experiencia que logre vivir fue en UCC con estudiantes de Marketing y Publicidad que hace pocos meses, realizaron un debate muy interesante con temas relacionados con marketing y algunos de ellos fueron:  que si es valido o no promover el consumismo en marketing, el marketing político, etc. Eso estuvo muy bueno, pues deja en los estudiantes aprendizajes significativos, cuando ha sido una experiencia vivida en vivo y a todo color.

No se trata de esperar un post-grado o una maestría para prepararse de verdad. En las aulas universitarias en el nivel de pre-grado deben crearse semilleros de futuros analistas económicos, financieros, mercadólogos y no simples repetidores de información.

Pero es cierto que son pocas universidades las que promueven el debate dentro del área de especialidad de sus estudiantes.

Entonces los docentes tampoco estemos pensando en proporcionarle lo básico a los estudiantes, démosles, más que conocimientos: herramientas para que investiguen, convirtamos el aula de clase en un recinto de debate permanente sobre aspectos económico-sociales que afectan a la comunidad local o nacional. No le tengamos miedo a la investigación y al debate. Los docentes como facilitadores del proceso vamos a sacar ganancias de esa práctica. No nos la creamos la mamacita de tarzan, démosle cabida a lo nuevo. Solo así podremos darle pertinencia a nuestra educación universitaria.

Las autoridades facultativas: deben crear espacios que faciliten el proceso, crear equipos de educadores semilla que multipliquen las metodologías que promuevan el debate, deben ir encaminándose en formar su planta de docentes permanentes asignando funciones especificas en el área de análisis de la realidad económico-social a dichos docentes, formando equipos de investigación, estrechar mas alianzas con organismos nacionales e internacionales así como brindar el merecido reconocimiento salarial a sus docentes según su carrera profesional, títulos, experiencia, así como el reconocimiento a su fidelidad y antigüedad. Las facultades deben garantizar, en base a todo lo que he dicho anteriormente, que los contenidos de sus diferentes asignaturas sean pertinentes y eso debe reflejarse en el diseño curricular y concretarse en el syllabus. Lo importante es que tanto las propuestas de actividades de los docentes, como las propuestas de las autoridades facultativas, para que vayan en el syllabus, deber estar dirigidas a mejorar la pertinencia de la educación superior en las áreas económicas y administrativas, es decir que se sienta a la universidad en la comunidad, en la localidad y en la sociedad, dando respuestas concretas a diferentes problemáticas urgentes de resolver.

La experiencia de UCC, es que cuando han logrado armonizar todos los procesos de planeación, organización, dirección y control del proceso educativo, los ha llevado a alcanzar muchos éxitos como la culminación de estudios de sus alumnos a través de los planes de negocios, basados en problemáticas económicas particulares y con propuestas concretas. También la extraordinaria experiencia que deja a los estudiantes las diferentes actividades que se impulsan en el programa de emprendedores, que constituye una incubadora de negocios con un perfil social.

Lo más importante es que, las autoridades universitarias que son conscientes ya sea de la carencia de este principio de pertinencia en sus facultades, o de su existencia a medias, deben a lo inmediato realizar una programación especial para su implementación lo cual implicara primero auto reconocerse (Quienes somos) diagnosticar, planificar proyectos dentro de los cuales la formación es de suma importancia y por ultimo preguntarnos como nos queremos ver en el futuro (quienes queremos ser). Solo de esa manera van a demostrar que si son una universidad. Dígase: Una universidad que está en función de la comunidad y en beneficio social del país. Son universidades con educación pertinente.

Sea este esfuerzo el inicio de un debate.

Lic. Ricardo José Jaime Bonilla
Docente Universitario
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